Inicio Psicología y SIDA Algunas Consideraciones Teórico-Metodológicas Limitaciones teórico-metodológicas acerca de los modelos cognoscitivos - Falta de delimitación de su objeto de estudio

 

Limitaciones teórico-metodológicas acerca de los modelos cognoscitivos - Falta de delimitación de su objeto de estudio
Psicología y SIDA - Algunas Consideraciones Teórico-Metodológicas
Indice del artículo
Limitaciones teórico-metodológicas acerca de los modelos cognoscitivos
Se fundamenta en una concepción dualista
Retoma el paradigma del reflejo
Considera la misma complejidad de los procesos
Falta de delimitación de su objeto de estudio
Relación Ciencia-Tecnología
Todas las páginas

 

  • Falta de delimitación de su objeto de estudio

La teoría cognoscitiva, ha gozado de una amplia aceptación en los últimos tiempos, esto en razón de que ha respondido a las demandas que la sociedad le ha impuesto y de la manera en que ésta ha querido, sin importar si existe un sustento teórico de sus procedimientos o si estos tienen alguna vinculación con un conocimiento psicológico básico. Así, la teoría cognoscitiva se perfila como una teoría pragmática que tiene como principal objetivo el responder de forma eficaz a las demandas que la sociedad le impone (Zarzosa, 1991). Lo anterior ha traído como consecuencia que sea la exigencia social la que determine el objeto de estudio de la psicología, lo que el psicólogo debe o no de hacer y en que áreas se debe insertar.

En el caso de la psicología cognoscitiva, ésta ha respondido a los problemas psicológicos, de la forma en que la sociedad lo ha demandado, puesto que si consideramos las opiniones socialmente dominantes acerca de lo que se considera psicológico, estas giran en torno a la actividad “mental”, entonces la psicología debe de estudiar –según los usuarios del servicio- cuáles son esos procesos mentales que contribuyen a que una persona actúe de cierta manera (Rodríguez et al., 2003).

Creemos que el que sea la exigencia social la que define el objeto de estudio de la psicología, ha llevado entre otras cosas: a confundir el objeto de estudio de la psicología y su quehacer en los diferentes ámbitos de la vida cotidiana y esto lo atribuimos a que:

a) no considera la necesidad de un modelo teórico propio, ya que en vez de crear un cuerpo teórico propio, empieza a adoptar modelos ajenos a la psicología, dichos modelos usados como metáfora, intentan describir el comportamiento humano, generando con esto una psicología pragmática (Zarzosa, 1991). Este tipo de explicaciones (las cognoscitivas) tuvo gran acogida por parte de los usuarios del servicio y de quienes lo aplican, puesto que ven en ellos una lógica congruente con el sentido común en que se ve el comportamiento, basado en la concepción cartesiana mente-cuerpo;

b) no tiene un objeto de estudio específico; la forma en que la teoría cognoscitiva se desarrollo, hizo que ésta, sin saberlo, confundiera su campo de conocimiento, fijando su objeto de estudio en las cogniciones, ya sea como reacción biológica o como una serie de procesos que se dan en el “interior” del cuerpo. Pero además dicho objeto de estudio no está claramente definido, ya que el término “cognición”, engloba una serie de procesos no definidos de manera específica, tales como, los pensamientos, los sentimientos, la memoria, la imaginación, etcétera (Rodríguez et al., 2003). Incluso el significado de la palabra “cognición” no es específico, ya que para unos la cognición es igual a pensamiento, mientras que para otros equivale a la totalidad de la vida consciente (Ryle, 1967).

Al no existir una definición clara y específica del termino cognición trae como consecuencia una delimitación ambigua del campo profesional del psicólogo, ya que cada escuela cognoscitiva define sus propias categorías con delimitantes poco claras y por consiguiente su campo de acción se traslapa con el de otras disciplinas, por ejemplo, la biomédica –por el “sustento” fisiológico- o la informática -por analogía-.

Lo anterior se puede observar en los diferentes modelos aquí presentados, puesto que cada uno de los modelos centra su atención en diferentes factores, por un lado, uno toma en cuenta las creencias, otro las actitudes, otro la motivación y el último la autoeficacia, y aunque entre estos modelos se comparten algunas variables, cada uno le apuesta a una variable diferente y le atribuyen a ésta el mayor peso explicativo en el cambio de comportamiento.

Lo anterior significa que el estudio de los fenómenos psicológicos se reduzca en función de los factores considerados a priori como los “determinantes” de la conducta, es decir elimina la posibilidad de examinar la conducta en toda su complejidad al centrar la atención en una causa única que rige la conducta;

c) carece de un lenguaje técnico, puesto que el vocabulario psicológico está constituido, en su mayoría, por una serie de términos del lenguaje ordinario, lo cual se debe entre otras cosas, a que la psicología se relaciona directamente con el quehacer y hablar cotidianos. Dicha incorporación de términos tiene como principal inconveniente que el lenguaje ordinario es ambiguo, ya que una palabra se asocia con varios significados, los cuales dependen del contexto en que se digan (véase “Juegos del Lenguaje” Wittgenstein, 1980). Por ejemplo el término pensar  tiene varias acepciones, a saber:

  • Pensar como recordar.- “¡chin! No use condón con la chava de la fiesta de ayer”…¿qué haces?...“estoy pensando en que tuve relaciones sin protección ayer en la fiesta”
  • Pensar como autoreferirse.- “Y si me contagia el VIH/SIDA… No, no creo ella no es de esas… bueno y si sí… ¿Qué haces? “Estaba pensando si uso o no condón”
  • Pensar como opinión.- “la clase pasada el maestro nos dijo que el VIH/SIDA no se contagia por la saliva” ¿y tu que piensas? Yo pienso que no puedo contagiarme mientras no entre en contacto con la sangre, los fluidos cervico-vaginales o el semen infectado”
  • Pensar como creencia.- “La Biblia dice que no debo de tener relaciones sexogenitales antes del matrimonio” ¿y tu que crees? “Yo pienso que tiene toda la razón”
  • Pensar como entender.- “Ayer me dijeron que el SIDA es una enfermedad de homosexuales” ¿y en que piensas? “estoy pesando que todos somos vulnerables al virus del SIDA, ya que las formas de transmisión son varias“
  • Pensar como analizar.- ¿qué pasaría si beso a una persona que tiene una lesión en la boca y además es portador del virus del SIDA? “Upss. Déjame pensarlo
  • Pensar como evaluar.- “Si una de las formas más frecuentes en la transmisión del VIH/SIDA es el contacto sexogenital, entonces me convendría utilizar el condón con cada una de mis parejas sexuales para evitar contagiarme del virus…” que bueno que lo pienso ahora, para así no estar desprevenido en esos momentos.

Como podemos dar cuenta, la palabra “pensar” -como muchas otras del lenguaje ordinario- tiene distintas acepciones. El problema viene cuando la psicología retoma, tal cual, dichas palabras considerando que éstas son unívocas, de manera que plantea el estudio del pensamiento como una entidad o proceso siendo que éste alude, como ya vimos, a distintos “procesos”. Es por esto, que creemos necesaria la creación de un lenguaje técnico propio, que sea univoco y que permita el entendimiento dentro de la disciplina tal y como lo han hecho otras disciplinas tales como la química o la medicina.



 

Conoce tu nivel de riesgo!



Patrocinadores

FX
Producción Publicitaría, Corporativa y Documental; Fotografía, Models Books
Bufete Psicológico
Consultoría psicológica

Encuestas

¿Cuál es la mejor forma de prevenir la infección por VIH?
 

Anuncios

Responsabilidad social
FX
Producción Publicitaría, Corporativa y Documental; Fotografía, Models Books
Bufete Psicológico
Consultoría Psicologíca
Grupo Psicología y salud
Grupo de Investigación, Universidad de Almería
Buena Conducta - William Montgomery Urday
Por una Ciencia Conductual Integrada, Integradora e Integrable