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Modelo Psicológico de la Salud Biológica - Las conductas instrumentales de riesgo o prevención
Psicología y SIDA - Modelos Psicológicos de la Salud
Indice del artículo
Modelo Psicológico de la Salud Biológica
Supuestos Básicos
Componentes del Modelo
La historia interactiva del individuo
Las competencias funcionales presentes
La modulación de los estados biológicos
Las conductas instrumentales de riesgo o prevención
La vulnerabilidad biológica
Las conductas asociadas a patología biológica
La aparición de patología biológica
Todas las páginas


Los resultados del proceso psicológico de la salud

Las resultantes que propone el modelo, pueden ser tanto del orden psicológico (conductas instrumentales de riesgo), como del orden biológico (la vulnerabilidad biológica y los estados patológicos que constituyen las características definitorias de la enfermedad), y el resultado de la interacción de estas dos resultantes es la condición patológica, que desde el punto de vista psicológico, es consecuencia de una baja vulnerabilidad y la emisión de conductas instrumentales de riesgo.



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Las conductas instrumentales de riesgo o prevención consisten en acciones ejecutadas por los individuos que aumentan o disminuyen, la posibilidad de contraer alguna enfermedad. Ribes (1990c) define a las conductas instrumentales como “las acciones efectivas que aumentan o disminuyen los riesgos de contacto con los agentes fisicoquímicos y biológicos productores de patología biológica” (p. 31).

Las conductas instrumentales pueden ser clasificadas en conductas productoras de patología (riesgo) directa, las cuales se refieren al contacto directo con el agente patógeno; o indirectas, que son aquellas que sin entrar en contacto directo con el agente dañino aumentan la vulnerabilidad del organismo ante dicho agente, la principal características de este tipo de conductas indirectas está en que no producen efectos inmediatos y específicos.

Por otro lado, tenemos las conductas instrumentales preventivas las cuales hacen referencia a prácticas preventivas en situaciones donde el agente patógeno puede estar, al igual que en el caso de las conductas de riesgo, en contacto directo o indirecto. Las conductas instrumentales preventivas donde el agente patógeno está en contacto directo se refieren a conductas que involucran el contacto directo con el agente dañino pero en este caso, a diferencia de las conductas productoras de patología directa, se toman las debidas precauciones (las cuales no son garantía para evitar la adquisición de un agente patógeno), por ejemplo, los trabajadores del sector salud quienes, con precauciones tales como el uso de guantes de látex, se encargan de obtener las muestras de sangre para hacerles la prueba del VIH/SIDA; o bien, el tener relaciones sexuales con preservativo, lo cual no exime de poder ser contagiado del VIH (Ribes, 1990c).

Las conductas instrumentales preventivas donde el agente patógeno está en contacto indirecto, se refieren a conductas preventivas donde no hay exposición directa al agente patógeno y corresponden a conductas que previenen a largo plazo la aparición de una enfermedad, por ejemplo, lavarse las manos antes de comer o después de ir al baño, etcétera (Ribes, 1990c). Cabe señalar que particularmente en el caso de la prevención de la transmisión del VIH/SIDA, no se puede hablar de una conducta instrumental preventiva indirecta, puesto que para la transmisión del VIH se requiere de un contacto directo con el virus. En sí, este tipo de conductas preventivas es más común verlas en enfermedades de origen crónico.

Con todo lo anterior podemos decir que el hablar de conductas instrumentales, es hablar sobre la capacidad del individuo para producir cambios en el ambiente, es decir, el saber hacer en diferentes situaciones contingenciales; ya que, el que tenga o no lugar una conducta instrumental depende siempre de las competencias efectivas disponibles, las circunstancias biológicas del individuo, el campo contingencial con el que se enfrenta el individuo y la forma en que sus competencias modulan interactivamente dichas contingencias, sin embargo, el factor principal en la ejecución de conductas instrumentales es la capacidad del individuo, la cual según Ribes (1990c) se puede concebir como:

  • la disponibilidad de las conductas requeridas en tanto morfologías efectivas de comportamiento.
  • la disponibilidad de información sobre por qué se tiene que realizar o no cierta conducta.
  • la disponibilidad de información respecto a las ocasiones y oportunidad en que deben realizarse determinados comportamientos.
  • La disponibilidad de formas de interacción alternativas a las conductas con efectos instrumentales con cierto grado de riesgo.

Es importante subrayar que la información a la que se hace referencia desde el Modelo Psicológico de la salud Biológica responde a la capacidad que tiene el individuo de emitir conductas instrumentales preventivas, es decir, a la historia de una práctica efectiva, al saber cómo hacerlo, dónde hacerlo, cuándo hacerlo, etc. y no solamente a un conocimiento capaz de memorizar (Ribes, 1990c).

Dentro de las conductas instrumentales, es posible distinguir que existen dos tipos según su proximidad temporal con las consecuencias. Un primer tipo responde a las conductas instrumentales con efectos inmediatos en la salud, en las cuales se facilita que el individuo evite realizarlas dada la proximidad temporal entre el comportamiento y los efectos sobre el organismo, mientras que el segundo tipo, responde a conductas instrumentales con efectos demorados, las cuales tienen como principal efecto enfermedades crónicas o infecciones con periodos de incubación largos, como en el caso del VIH/SIDA; en este tipo de conductas, la prevención se dificulta debido a la demora de los efectos sobre el organismo.

La prevención se hace más compleja en el momento en que se combinan las conductas con efectos inmediatos que se consideran agradables, con los comportamientos con repercusiones nocivas a largo plazo, ya que no solo existe una demora en los efectos sobre el estado de salud, sino que se producen efectos inmediatos que compiten en sentido contrario, tal es el caso del alcoholismo o la drogadicción. Por otro lado y debido a que las conductas instrumentales están reguladas por factores adicionales a los efectos en la salud, puede pasar que las conductas de riesgo ocurran aún cuando existen las conductas preventivas; por ejemplo, los tan de moda deportes extremos. A este respecto, Ribes (1990c) señala la conveniencia de analizar las conductas preventivas en términos de sus efectos respecto a las conductas de riesgo y los factores situacionales que promueven su presencia y no solo su morfología. En otras palabras se han de buscar conductas preventivas incompatibles con las conductas de riesgo.

 



 

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