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Modelo de Reducción de Riesgo
Psicología y SIDA - Modelos Psicológicos de la Salud

Modelos Psicológicos de la Salud que han abordado el VIH/SIDA

Modelo de Reducción de Riesgo

(Risk-Reduction Model)


El modelo esta diseñado para la prevención del VIH/SIDA, el cual fue planteado por un grupo de expertos en Western, Estados Unidos, para ser aplicado en grupos alto riesgo de las ciudades Norteamericanas. Este modelo fue creado exclusivamente para la prevención del VIH (Green y Farmer, 2003).

Los expertos del SIDA partieron de la idea de que el comportamiento sexual de riesgo es difícil o imposible de cambiar, por lo tanto el desarrollo del Modelo de Reducción de Riesgo va encaminado a atenuar las consecuencias del comportamiento de riesgo (de ahí el título de “reducción” de riesgo). Por eso los Estados Unidos proporcionaron condones en buenas condiciones y agujas limpias, en el caso de los drogadictos, para reducir el riesgo del VIH, no obstante el problema que se encontró fue que el modelo resultó en cierta medida efectivo para la ciudad de San Francisco y Bangkok, pero cuando se trató de extrapolar a África y a otras partes del mundo se encontró que este modelo requiere de ajustes por lo patrones culturales y epidemiológicos. Por ejemplo, el índice de VIH es diferente en Estados Unidos que en África o en Asia, son diferentes las condiciones y las características de los grupos de alto riesgo en cada parte del mundo, lo que fue un impedimento para el trabajo de este modelo en algunos países. No obstante el modelo ha funcionado en distintas poblaciones en Norteamérica (Green y Farmer, 2003).

El Modelo de Reducción de Riesgo incluye elementos del MCS, de la teoría de la Auto-eficacia y de la investigación de procesos interpersonales y cambio de actitudes (Fisher y Fisher, 2000). El objetivo que persigue este modelo es predecir y disminuir la ocurrencia de comportamientos sexuales de riesgo que posibiliten la infección del VIH/SIDA a través de un proceso de tres etapas: (a) percibir el comportamiento de riesgo[1] y reconocer las habilidades personales para reducir el comportamiento[2], (b) tomar una decisión firme para efectuar cambios conductuales, y c) llevar a cabo el cambio de conducta[3] (Coates, 1992; Longshore, Stein y Conner, 2004).

Los componentes del modelo según Catania, Kegeles y Coates (1990) son los siguientes (ver Fig. 1):

  • Fase I. Percepción del comportamiento de riesgo. Para considerar los comportamientos como de riesgo son necesarios tres elementos: 1) información y conocimientos apropiados acerca de la transmisión y prevención del VIH (p. ej. tener conocimientos de que el VIH es transmitido por medio de la sangre y líquidos corporales y puede ser prevenido por medio del uso consistente del condón o de agujas limpias); 2) percibirse susceptible de contraer VIH (p. ej. que la persona se sienta vulnerable al virus, tal vez por las múltiples parejas o prácticas de alto riesgo que realiza sin protección) y 3) creer que es indeseable contagiarse de VIH. Otros factores que influyen son el miedo, la ansiedad y las emociones aversivas hacia la enfermedad. Por ejemplo, Yep (1993, citado en Fisher y Fisher, 2000) utilizando este modelo reportó que isleños del continente Asiático no se encontraban ni en la primera fase de cambio, ya que no tenían la información y conocimientos acerca del VIH, lo que posibilitaba que no se sintieran susceptibles de contagiarse. Otro ejemplo es el de Kowalewsky, Longshore, Anglin (1995, citado en Fisher y Fisher, 2000) quienes evaluaron el uso del condón en usuarios de drogas intravenosas. Las personas que usaban y no usaban condón se consideraron como susceptibles de contraer VIH, sin embargo, las personas que usaban condón tenían buenos conocimientos acerca del VIH, y cuando se realizó el análisis estadístico se encontró que la percepción de riesgo junto con buenos conocimientos forman un buen predictor para la reducción de riesgo, en este caso las personas que usaban condón reducían riesgo por vía sexual para contagiarse de VIH, a pesar de que usaban agujas para las drogas intravenosas.
  • Fase II. Toma de decisiones firmes. Una vez que la persona ha considerado que su comportamiento es de riesgo debe de tomar una decisión firme para reducir los riesgos del VIH e incrementar los comportamientos seguros. Es complicado el cambio de la conducta sexual de riesgo, ya que implica la no realización de una o más actividades placenteras, pero altamente riesgosas, por ejemplo, dejar de tener prácticas anales sin protección por ser la primera vía de contagio; por la sustitución de una o algunas actividades de menor placer, pero seguras, por ejemplo solo caricias. Para llegar a tomar la decisión, la persona se ve influida por las percepciones de costos y beneficios, que a su vez son afectadas por las siguientes variables:
  1. Reacción de eficacia: percibir la eficacia del cambio de conducta en una situación de riesgo.
  2. Autoeficacia percibida: percepción de que uno puede establecer exitosamente el cambio que ha decidido. Un ejemplo para englobar la reacción de eficacia y la autoeficacia percibida puede ser el estudio de Siegel, Mesagno, Chen y Christ (1989, citado en Bandura, 1994), quienes estudiaron una muestra de homosexuales, que reconocían que las prácticas sexuales seguras reducen el riesgo de infección de VIH, pero este grupo no las adoptaba porque tenían la creencia de que no eran capaces de ejercer control para protegerse dentro de sus relaciones sexuales.  La “reacción de eficacia” podría ser que este mismo grupo en el momento de tener relaciones sexuales usaron protección, y percibieran los cambios de conducta en el momento de llevar a cabo la conducta preventiva.
  3. Percepción placentera de la conducta, agregándola o eliminándola de los repertorios conductuales. Por ejemplo, en el estudio de Catania et al (1991; citado en Rosenstock  et al., 1994) se encontró que los participantes a partir de la demanda por parte de su pareja usaban el condón, y esto llevaba a que las parejas tuvieran relaciones sexuales más satisfactorias. En este ejemplo podemos apreciar la percepción placentera de la conducta de usar condón, la cual se agrega al repertorio conductual.
  4. Factores sociales normativos: en este elemento se consideran las percepciones de los grupos en los que el sujeto se desenvuelve, y la influencia que tienen estas percepciones en la conducta del sujeto. Por ejemplo, Catania, Kegeles y Coates (1990) en una publicación donde se hace el análisis del Modelo de Reducción de Riesgo en el VIH, plantean que estos factores normativos son importantes para la reducción de una conducta riesgosa, ya que las personas pueden considerar el rechazo social o discriminación en una persona sero positiva o los amigos pueden informar a otro que han gozado del uso del condón y que los condones no son tan difíciles de utilizar, lo que tiene una repercusión en la ejecución de la conducta y en los costos-beneficios de llevar a cabo la conducta preventiva.
  • Fase III. Llevar a cabo el cambio de conducta. En esta última fase la persona debe de actuar y establecer soluciones. Esta fase envuelve tres etapas:
  1. Buscar información. Por ejemplo, la gente que intenta tomar acciones buscando ideas y opiniones acerca de cómo modificar su conducta (Catania et al, 1990; citado en Fisher y Fisher, 2000).
  2. Obtener remedios. Se refiere a varios estilos de ayuda que uno puede adoptar, por ejemplo, emplear la auto-ayuda, obtener ayuda de otros o resignarse al problema.
  3. Establecer soluciones. Se han hecho pequeñas investigaciones y se han asociado a este componente variables, como el soporte social, el cambio en la pareja y buenas habilidades de comunicación (Catania et. al., 1990, citado en Fisher y Fisher, 2000).

El problema que se ha encontrado con el Modelo de Reducción es que postula pocas ideas sobre como se da realmente el cambio de conducta. También se le critica que toma elementos de distintos modelos (como de el MCS y autoeficacia) para explicar cada etapa de cambio, intentando articular las variables para explicar cada fase, al igual que considera factores específicos de otros modelos para describir los logros en un sola etapa y no de la conducta en general (Fisher y Fisher, 2000)




Modelo_de_Reduccion_de_Riesgo

Figura. 1 Modelo de Reducción de Riesgo (Catania, Kegeles y Coates; 1990).


A manera de resumen, este modelo consta de tres etapas: 1) una persona se percibe o no como susceptible de contraer VIH, sin embargo, para considerarse en riesgo necesitaría información acerca del VIH/SIDA, como por ejemplo, de transmisión y prevención, asimismo la persona debe de creer que el SIDA es una enfermedad que trae consecuencias desagradables, deterioro en la salud física o la muerte lo que puede llevarlo a tener miedo o ansiedad de que puede contraer VIH. Entonces en esta primera fase la persona evalúa su conducta como riesgosa o no riesgosa. De catalogarla como de riesgo entonces puede pasar a la segunda fase donde toma una decisión firme que lo pueda llevar al cambio conductual preventivo, como usar condón, reducir el número de parejas sexuales, cambiar el tipo de prácticas, practicar la monogamia, que lo lleve a incrementar comportamientos de menor riesgo. 2) la persona percibe antes de tener la práctica sexual con un(a) amigo(a) que es efectivo usar condón con este tipo de parejas ocasionales y finalmente la persona se siente capaz de usar el condón con este tipo de parejas ocasionales, y por lo tanto, adopta el condón para este tipo de relaciones, ya que la persona considera que le es más placentero y adopta esta conducta en su repertorio, además es probable que su grupo de amigos hablen bien de los sujetos que usan condón en sus relaciones sexuales, o que hagan comentarios de los beneficios del uso del condón. Si la persona toma la decisión de cambio pasa a la tercera etapa que consiste en llevar a cabo la conducta, 3) la persona busca información sobre el VIH, por ejemplo, puede pedir ayuda a un médico para que le enseñe como usar correctamente el condón, después de que se informó se dio cuenta de que tiene que negociar el condón con la pareja, habla de la situación de protección con la pareja ocasional, busca ayuda profesional para el entrenamiento en habilidades de comunicación si no tiene las habilidades para negociar, entre otras. Todo lo anterior en conjunto puede llevar a conductas menos riesgosas o preventivas para el VIH/SIDA. Finalmente este modelo considera algunos elementos ya revisados en los modelos de Autoeficacia y el de Creencias de Salud, donde se pone de manifiesto las autopercepciones, los conocimientos y el reconocimiento de habilidades personales para poder generar alternativas y tomar una decisión que lleve al cambio conductual.



[1] Retoma del MCS la variable que se denomina “Susceptibilidad y severidad percibida”.

[2] El reconocer las habilidades personales y tomar la decisión firme para los cambios conductuales es retomada del modelo de Autoeficacia.

[3] Este cambio de conducta es influenciado por esa susceptibilidad y severidad percibida aunada a la Autoeficacia que implica creencias y motivación para realizar el cambio.


Colaboración:

Mtro. Ricardo Sánchez Medina y Mtro.David Javier Enríquez Negrete
Profesores de la Universidad Nacional Autonoma de México, Facultad de Estudios Superiores Iztacala


Recibido: 16/11/2010
Publicado: 05/07/2011


 

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